En la primavera de 2016 vio la luz la versión en lengua española de Reinventar las organizaciones de Frederic Laloux, cuya edición impulsé y prologué.
Durante estos años me han hecho muchas preguntas centradas en los nuevos procesos y estructuras de una organización teal.
A estas preguntas, me alegra ver que actualmente es posible encontrar en internet numerosos ejemplos concretos. Tantos, que no tengo tiempo de leerlos todos.
Al mismo tiempo, en mi experiencia han sido menos frecuentes las preguntas que muestren interés sobre la naturaleza de las personas impulsoras de estas organizaciones: su mentalidad, sus valores, su universo emocional.
- ¿Cómo están conectadas a su propósito?
- ¿Cómo se relacionan con el dinero?
- ¿Cómo usan el poder que tienen?
- ¿Cómo “respiran”?
- ¿Cómo es la cultura de las organizaciones que crearon?
En definitiva, menos preguntas vinculadas a la parte izquierda de los cuadrantes de Ken Wilber, autor del prólogo original del libro.
Mantengo por otra parte mi voluntad de seguir aprendiendo la metodología de la Comunicación NoViolenta de Marshall Rosenberg. He observado que muchas organizaciones en pleno proceso evolutivo teal no siempre se han preguntado:
- ¿Qué lenguaje queremos utilizar?
- ¿El que hemos aprendido, propio del contexto cultural jerárquico en el que nacimos?
- ¿O uno que esté al servicio de la relación entre las personas, sus emociones, sentimientos y necesidades?
En paralelo, hay una pregunta que me ha acompañado especialmente estos años, vinculada al título que escogí para el prólogo (Lo obvio eludido):
- ¿Cómo compartir aquello que para mí se ha ido volviendo sencillo, cuando al mismo tiempo experimento que lo sencillo no siempre me resulta fácil de explicar?
La única respuesta que he encontrado hasta ahora es la de seguir perseverando en el intento, desde el máximo respeto hacia el punto de partida de cada interlocutor/a, su color y sistema de valores.
En cuanto al futuro, me gustaría prestar una renovada atención a dos aspectos mencionados por Laloux:
- El primero es el video inicial de su serie de 130: It’s about a personal journey. Un recordatorio para quienes quieran liderar un proceso evolutivo teal (o acompañar, o ser parte de…), de que todo empieza por un cambio personal.
- El segundo son las últimas páginas de su libro, donde proyecta estos conceptos en un imaginario de comunidad y sociedad teal. Las interpreto como una invitación a plantearnos un Massive Transformative Purpose (MTP), enfocado en generar un impacto radical y positivo a gran escala, más allá de los límites de una organización.
En definitiva, para mí estos dos aspectos son una invitación de Laloux a ampliar la mirada, hacia adentro y hacia afuera.
Me gustaría también abrir más conversaciones sobre otras dos cuestiones.
- Por una parte, sobre los privilegios y la perspectiva de género, que siento que pueden beneficiarse de una revisión detallada y concreta en los procesos evolutivos teal.
- Y los vinculados a la educación, para que las nuevas generaciones puedan, desde los primeros años, prepararse en la práctica y desarrollo de su libertad y responsabilidad individual, su plenitud como personas y su propósito evolutivo. Antes incluso de identificarlos como pilares de las organizaciones teal, los percibo como aspectos inherentes a cada ser humano. Y creo que el sistema educativo sigue anclado en una mirada jerárquica que no cuida de ellos.
Celebro que la “tribu teal” sigue creciendo, y con ello las oportunidades y las ganas de compartir estas y otras cuestiones, reconocer dudas, aprender, evolucionar y disfrutar, junt@s.
¡Gracias por cada conversación! … y por todas las que vendrán.
